viernes, 14 de enero de 2011

Rasta.



Un retrato, pero un retrato muy especial, un retrato de mi perrita, un retrato de mi hija adoptiva, un retrato de una de las cosas que existe sobre la tierra que más quiero.
Pues sí, esta que veis ahí arriba es Rasta, mi querida perra. El destino la cruzo en mi camino hace dos años y medio aproximadamente, más concretamente en julio del verano del 2008.
Rasta fue abandonada desde que era un cachorro de apenas un mes, pero se puede decir que es un perro afortunado o mejor dicho, que yo fui el afortunado de encontrármela junto a su hermano (BAN-BAN) jugando por la calle sin preocuparse del mundo, pero a la vez un poco mal de salud y apariencia debido a su pronta edad y abandono.
Esa tarde de julio, estaba con mi amigo Antonio por Aljaraque, el pueblo donde vive, simplemente dando una vuelta y para sorpresa nuestra nos encontramos a estos dos cachorros jugando por la calle. Nos sorprendió ver dos cachorros tan solos y con tan mal estado, así  que preguntamos a la gente de alrededor por si sabían algo. Pero nadie sabía nada, por lo que dedujimos que estaban abandonados, ¿y que iban hacer dos personas a las que les encantan los perros? Estaba clarísimo, era la oportunidad perfecta para volver a tener un perro. Antonio se fue a su casa con Ban-Ban  y yo cogí a Rasta, la metí en mi twingo y nos fuimos a Huelva. El problema era meterla en mi casa, porque estaba seguro que mis padres se iban a oponer. Tenía apenas hora y media para lavarla, quitarle todas las chinches y garrapatas que tenia y llegar a casa antes de que llegaran mis padres. Aparte de esa hora y media tenía un “salvoconducto” perfecto, puesto que era el cumple años de mi hermana pequeña y no le había regalado nada…
Cuando mis padres llegaron fue todo muy rápido, mi madre me dio un periodo de un día para deshacerme de ella, mi padre dijo que me apoyaba siempre que yo me encargara de todo y mi hermana estaba súper contenta con su “regalo”.

El tiempo pasó, mi madre dejo de hablarme durante una semana y Rasta fue demostrándole a todos aquellos que dudaban de su futuro, que había perro para rato. El veterinario en su primera visita me dijo que era un cachorro de unos dos meses aproximadamente y un cruce de teckel de pelo duro con fox terrier. Perros muy inteligentes y con carácter territorial. Y así es, una perra increíblemente buena e inteligente pero a la que le gusta demasiado ladrar y que ningún perro se acerque a su dueño.

También quiero aprovechar esta entrada para decir a aquella gente que se gasta mucho dinero en comprarse un perrito, que antes de pensar en que raza de perro quieren, que piense que hay millones de perros abandonados y que antes de comprar un perro adopten uno. Porque no hay nada más fiel que el mejor amigo del mundo.



To be continue...

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